¿Hace falta un espacio para mujeres?
Claro que sí, y a la vez no sale solamente de una llamada de urgencia, también sale de las ganas y del placer.
Las ganas de ofrecer un espacio de confianza que nos facilita conectarnos con otras mujeres, una conexión que posibilita autenticidad, expresión de duelo, sanación, gozo, celebración y acción colectiva.
Como mujeres el cuidado de nuestras necesidades se dificulta porque se nos enseña a anteponer las necesidades de los demás. Hemos aprendido a renunciar a satisfacer lo que a nosotras nos importa para cumplir con el papel de cuidadora, de “buena” madre y pareja. Esto con terribles consecuencias para nuestro bienestar y autenticidad. La Comunicación NoViolenta contribuye a reconocer nuestras propias necesidades para crear un mundo igualitario de más respeto y poder compartido.
La Comunicación NoViolenta nos regala reconectar con la fuerza de nuestras necesidades, con la confianza en nuestros recursos y nos invita a buscar estrategias para cuidarnos activamente. Es un camino desde donde podemos ser mujer con autoamor y empoderamiento, cada una en su individualidad y unidas y solidarias a la vez.
CÓMO se INCORPORA LA PERSPECTIVA DE GÉNERO dentro de la formación
El (auto-)cuidado es un tema general, a la vez en cada persona se muestra su historia personal y colectiva y la socialización que hemos vivido según nuestro sexo, aspecto y rango.
Cada sesión, cada objetivo y contenido en esta formación se va a reflexionar según la lente del género, de lo construido, de nuestras creencias y mandatos que hemos asimilado en nuestra vida personal.
El objetivo es una mayor comprensión de los aspectos sistémicos e históricos, con sus intereses a nivel de poder y privilegio/discriminación y con su impacto personal en cada persona y el desequilibrio especifico entre mujeres y hombres. El objetivo es la deconstrucción de estas diferencias impuestas.
Ser mujer en una sociedad patriarcal aumenta el riesgo de ser objeto de discriminación y desigualdad. La Comunicación NoViolenta es una herramienta de transformación, mediante la que dejamos de ser objeto de la historia escrita por otros y nos convertimos en sujetos de nuestra propia historia.
¿Cómo lo hace?
- La CNV pone nuestras propias necesidades en primer lugar y transformamos el ser-para-l*s demás en ser-para-nosotras, lo que no excluye el cuidado mutuo, sino lo hace posible.
- La CNV nos ayuda identificar dónde nos convertimos en víctimas de manipulación implícita por el chantaje emocional y comunicacional y nos ayuda asumir la responsabilidad sobre lo que nos corresponde, no más ni menos.
- La CNV ayuda a transformar culpa, vergüenza y depresión en autocuidado y autoestima y aprovecha la rabia para poner límites y para aumentar la valentía. Volvemos a reconocer el valor de lo que necesitamos y anhelamos y desde allí nos empoderamos.
- La CNV repasa creencias asumidas por nuestro rol, nuestra educación, nuestro género y las hace explícitas para poder cuestionarlas y retomar la decisión sobre ellas y sobre qué papel queremos asumir y repetir en nuestra vida, libre de imposición o de sometimiento tóxico.
- La CNV aprovecha el empoderamiento personal para un movimiento solidario entre las personas, en este caso específicamente entre las mujeres.
- La CNV está en función del cambio social, cambiando con ello los valores androcéntricos y patriarcales en unos valores de igualdad, empoderamiento y cuidado mutuo.

