Tener hij*s es uno de los regalos más bonitos del mundo. Con su energía, su curiosidad y también con sus preguntas, miedos y dudas, aportan mucho a nuestra vida. Podemos ayudar, participar, celebrar y contribuir al bienestar de ell*s.
Ayudarles a que su felicidad no dependa de nuestras expectativas. Convirtiéndose de esta manera en personas autónomas, con un apego seguro, dónde están en equilibrio entre cercanía e independencia.
Acompañar y crecer junt*s entre protección y libertad es precioso.
Y al mismo tiempo tener hij*s puede ser el reto más grande con el que nos encontramos. A veces no sabemos donde empieza la sobreprotección y donde deberíamos poner límites para no olvidarnos a nosotr*s mism*s.
A veces gritamos más a l*s que más queremos y luego queda un vacío, culpa, una duda… ¿Por qué?, y una pregunta… ¿Hay otro camino?
Si, por ejemplo la Comunicación NoViolenta.
